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Meditación Para Niños: Aprender a Centrarse en la Respiración

Investigación sobre los beneficios de la meditación en los niños

La meditación se usa para descansar la mente, el cuerpo y el espíritu. A cambio, esto genera muchos beneficios mentales, físicos y espirituales. La meditación basada en la concentración, específicamente, está ganando terreno en la prevención y el tratamiento de las enfermedades.

Una serie de estudios realizados en escuelas también muestra mejoras en cuanto a la atención y el comportamiento. Algunas investigaciones han demostrado beneficios para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, TDAH, la ansiedad, la depresión, el desempeño escolar, el sueño, los problemas de comportamiento y los trastornos de la alimentación. Por ejemplo, en un ensayo en el que participaron 300 alumnos de la escuela media, de bajos ingresos y pertenecientes a una minoría urbana, en el que se utilizó la técnica basada en la concentración, ocasionó mejoras para la escuela en funcionamiento psicológico y en niveles más bajos de los síntomas de trastorno por estrés postraumático, TEPT.

También deben resaltarse los beneficios físicos, dado que la técnica calma el sistema nervioso y disminuye la cantidad de hormonas de estrés. Algunos estudios han demostrado beneficios para los síntomas gastrointestinales, la obesidad, los dolores de cabeza, la presión arterial alta, la sensibilidad al dolor y la función inmunitaria. Por ejemplo, un ensayo que pretendía observar el efecto de la meditación enfocada en la respiración en un campamento de verano que involucró a 166 adolescentes en riesgo de enfermedad cardiovascular determinó que la consciencia de la propia respiración producía una disminución en la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Consejos para la meditación

No existen reglas estipuladas para la meditación, pero sí algunos consejos que pueden ser útiles.

El tiempo y la frecuencia de la actividad de meditación pueden variar de una persona a otra y de una técnica a otra. Sin embargo, los pediatras generalmente recomiendan los siguientes lapsos de tiempo:

Niños en edad preescolar: unos minutos por día.

Niños en edad escolar: entre 3 y 10 minutos dos veces al día.

Adolescentes y adultos: entre 5 y 45 minutos al día, o más, de acuerdo con la preferencia.

Intente incorporar actividades de respiración profunda a la rutina diaria de los niños antes de irse a la cama. Esto puede ayudarlos a relajarse y prepararse para la noche y facilitar el proceso de meditación cuando surjan otras situaciones que lo requieran.

Recuerde a los niños en edad escolar y adolescentes a respirar profundamente varias veces antes de responder una pregunta difícil en la escuela, antes de una prueba o antes de participar en un evento deportivo.

A medida que los niños pequeños aprenden a manejar las emociones fuertes, respirar profundamente puede formar parte del proceso, especialmente antes y después de los tiempos de descanso.

Si bien usted puede meditar solo, también puede hacerlo con la ayuda de un profesional capacitado. Algunos asesores y personas con capacitación en meditación pueden ayudar a otras personas a aprender y practicar esta técnica.

En la actualidad, la mayoría de los planes de seguro no cubre la meditación, a menos que se la proporcione un asesor autorizado. Siempre es mejor averiguar con su póliza individual Los programas de gastos médicos flexibles pueden reconocer la capacitación en meditación como un gasto médico.

Hay muchas maneras de aprender las distintas técnicas de meditación. Existen libros, grabaciones de audio, videos, entrenamientos en línea, sitios web e incluso aplicaciones para teléfonos inteligentes que ayudan a los niños a meditar. Seleccione la forma que mejor le funcione y póngala en práctica para usted y su hijo, y disfrute de un cuerpo, una mente y un espíritu más calmados.

Hable con su pediatra

Dado que las prácticas de meditación suelen ser seguras y pueden tener muchos beneficios posibles, se las puede usar sin mayores riesgos. Sin embargo, como sucede con cualquier cambio en el estilo de vida, es mejor consultarlo con el pediatra de su hijo antes de añadir prácticas de meditación a la rutina del bienestar de su hijo.

La respiración es un proceso fisiológico que nos acompaña en todo momento desde que nacemos hasta que morimos. Sin embargo, normalmente no solemos prestarle demasiada atención.

Esta meditación para niños basada en la respiración, es una forma fácil y divertida de aprender a observar el flujo del aire entrando y saliendo del cuerpo.